El diafragma: el verdadero motor de la respiración
Cuando pensamos en respirar, solemos imaginar que los pulmones se mueven por sí mismos. En realidad, los pulmones son órganos elásticos pasivos; el músculo responsable de hasta el 80% del esfuerzo que introduce aire a nuestro cuerpo es el diafragma.
El diafragma es una gran cúpula muscular y tendinosa que separa el tórax (donde viven los pulmones y el corazón) del abdomen (donde se encuentran el estómago, los intestinos, el hígado y el bazo). Cada vez que inhalas, el diafragma se contrae y desciende hacia el abdomen, creando un efecto de vacío que expande los pulmones. Si este músculo se debilita, se desgarra o presenta un orificio, toda la mecánica respiratoria se ve seriamente comprometida.
Qué es una hernia diafragmática y por qué causa falta de aire
Una hernia diafragmática ocurre cuando existe una abertura o defecto en el diafragma que permite que uno o varios órganos del abdomen asciendan hacia la cavidad torácica.
Al desplazarse hacia arriba el estómago, el colon o partes del intestino, estos órganos ocupan un espacio que naturalmente le pertenece a los pulmones. Esto provoca dos problemas simultáneos:
- Compresión pulmonar: El pulmón adyacente no tiene espacio para expandirse por completo y su base se colapsa (atelectasia).
- Pérdida de fuerza inspiratoria: El diafragma pierde su forma de cúpula y su capacidad de descender con fuerza para generar presión negativa.
El resultado para el paciente es una sensación constante de respiración incompleta, que a menudo empeora al acostarse o después de comer alimentos copiosos.
Tipos de hernias: congénitas en el adulto vs. adquiridas
Aunque muchas hernias diafragmáticas se detectan en recién nacidos (hernias congénitas de Bochdalek o Morgagni), existen dos escenarios frecuentes en adultos:
- Defectos congénitos descubiertos en la edad adulta: Pequeñas aberturas con las que la persona nació pero que permanecieron asintomáticas durante décadas. Con el paso del tiempo, el aumento de peso o esfuerzos repetidos, los órganos van ascendiendo poco a poco hasta provocar síntomas respiratorios.
- Hernias traumáticas o adquiridas: Ocasionadas por un golpe fuerte en el abdomen o tórax (como un accidente de tráfico, caídas de altura o heridas penetrantes), o tras cirugías previas. La alta presión súbita en el abdomen puede rasgar el diafragma, una lesión que en ocasiones pasa desapercibida inicialmente y se manifiesta meses o años más tarde.
- Eventración diafragmática: No hay un orificio propiamente dicho, sino una debilidad muscular o parálisis del nervio frénico que hace que una de las cúpulas diafragmáticas se eleve permanentemente hacia el tórax como una tienda de campaña flácida.
Síntomas que suelen confundirse con problemas digestivos o asma
El diagnóstico de hernia diafragmática en adultos suele retrasarse porque sus manifestaciones se cruzan entre la neumología y la gastroenterología:
- Falta de aire inexplicable (disnea): Es el síntoma principal, particularmente notable al agacharse, subir cuestas o acostarse en plano (ortopnea).
- Sensación de pesadez o plenitud torácica: Sensación de que la comida "se queda atorada" en el pecho tras alimentarse.
- Reflujo gastroesofágico o ardor persistente: Producido por la distorsión anatómica del estómago y el esófago.
- Dolor sordo en el tórax o en el hombro: El nervio frénico que inerva el diafragma comparte vías sensitivas con el hombro y el cuello, produciendo dolor referido.
En muchos casos, los pacientes son tratados durante años por reflujo severo, gastritis o presunto asma refractario antes de que una imagen torácica descubra la hernia.
Cómo se diagnostica con certeza
Una adecuada sospecha clínica es fundamental. Los estudios diagnósticos de elección incluyen:

- Tomografía de tórax y abdomen con contraste: Es el estándar de oro para delimitar el tamaño del defecto diafragmático, qué órganos han subido al tórax y el estado de los vasos sanguíneos.
- Pruebas de función respiratoria (PFP): La espirometría comparativa sentado y acostado mide la caída en la capacidad vital forzada (FVC), confirmando el impacto en la fuerza diafragmática.
- Fluoroscopía o ecografía diafragmática dinámica: Permite observar el movimiento del diafragma en tiempo real mientras el paciente inhala profundamente o realiza una maniobra de olfateo ("sniff test").
Opciones de tratamiento y cirugía de mínima invasión
Cuando una hernia diafragmática produce síntomas respiratorios importantes o existe riesgo de que los órganos atrapados en el tórax sufran compromiso de flujo sanguíneo (estrangulación), el tratamiento definitivo es quirúrgico.
Hoy en día, la mayoría de estos procedimientos son realizados por cirujanos torácicos mediante técnicas de mínima invasión (videotoracoscopía VATS o laparoscopía):
- Se realizan 3 o 4 incisiones milimétricas sin necesidad de abrir ampliamente las costillas.
- Los órganos herniados se recolocan suavemente en su posición correcta dentro del abdomen.
- El orificio en el diafragma se sutura y, cuando el tejido circundante lo requiere, se refuerza con una malla biocompatible para asegurar un cierre firme y duradero. En casos de eventración, se realiza una plicatura diafragmática, tensando el músculo para devolverle firmeza y permitir que el pulmón vuelva a expandirse libremente.
La recuperación postoperatoria suele ser rápida, con estancias hospitalarias de 48 a 72 horas y una notable mejoría en la calidad de la respiración desde las primeras semanas.

