La llamada que lo cambia todo: cómo comienza el día del trasplante
Para un paciente en lista de espera y su familia, el sonido del teléfono con la confirmación de un donante compatible es un momento de inmensa emoción y respeto. A partir de esa llamada, se activa un protocolo minuciosamente cronometrado donde participan decenas de profesionales.
El equipo de procuración se traslada al hospital donde se encuentra el donante para evaluar directamente la calidad de los pulmones, mientras el paciente receptor ingresa al hospital para los estudios finales de compatibilidad, análisis de sangre y preparación prequirúrgica. Nada se deja al azar: el cirujano en el quirófano del receptor solo inicia el procedimiento cuando el equipo de procuración confirma en el sitio que los órganos son óptimos para trasplantar.
Unipulmonar o bipulmonar: qué determina el tipo de cirugía
No todos los trasplantes son iguales. La decisión de sustituir uno o ambos pulmones depende de la enfermedad base del paciente y su anatomía torácica:
- Trasplante unipulmonar (un solo pulmón): Frecuente en pacientes seleccionados con fibrosis pulmonar idiopática o enfisema en adultos mayores, donde sustituir el pulmón más afectado proporciona la reserva respiratoria suficiente para una vida plena con menor tiempo de circulación extracorpórea.
- Trasplante bipulmonar (ambos pulmones): Obligatorio en enfermedades con infección bacteriana crónica (como fibrosis quística o bronquiectasias severas), ya que dejar un pulmón enfermo infectaría de inmediato al nuevo. También es el estándar en hipertensión pulmonar primaria y en la gran mayoría de personas jóvenes con enfermedad pulmonar terminal.
Dentro del quirófano: qué ocurre paso a paso
El procedimiento se realiza bajo anestesia general profunda y suele prolongarse entre 6 y 12 horas, dependiendo de si se trata de uno o dos pulmones y de la complejidad torácica del receptor (como cirugías previas o adherencias pleurales).

Durante la cirugía, el cirujano cardiotorácico y su equipo ejecutan tres conexiones vasculares y respiratorias críticas por cada pulmón:
- Soporte cardiopulmonar (ECMO): En muchos casos se emplea oxigenación por membrana extracorpórea para mantener la oxigenación y la presión arterial estables mientras se retira el pulmón enfermo.
- La vía aérea (bronquio principal): Se une el bronquio del donante con el del receptor mediante suturas de alta precisión, asegurando un sellado hermético.
- Vasos sanguíneos (arteria pulmonar y venas pulmonares): Se anastomosan la arteria que lleva sangre desoxigenada y las venas que transportan sangre oxigenada a la aurícula izquierda del corazón.
Una vez completadas las uniones, el nuevo pulmón se ventila por primera vez y se restablece el flujo sanguíneo: el tejido toma un color rosado vibrante y comienza a oxigenar la sangre del paciente.
El despertar en terapia intensiva: los primeros días
Tras finalizar la intervención, el paciente es trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) cardiovascular, donde permanece las primeras 48 a 72 horas bajo sedación controlada y conectado a un ventilador mecánico mientras el organismo se adapta al nuevo pulmón.
Tan pronto como los parámetros de oxigenación y fuerza muscular lo permiten, se retira el tubo de respiración. Sentir el aire entrar a unos pulmones sanos por primera vez en años es una experiencia descrita por la mayoría de los receptores como un renacer. Desde el segundo o tercer día, con la ayuda de fisioterapeutas respiratorios y el equipo de enfermería, el paciente comienza a sentarse, ponerse de pie y dar pequeños pasos.
Medicación inmunosupresora y cuidado del injerto
El sistema inmunológico humano está diseñado para reconocer y atacar cualquier tejido extraño. Para evitar que el cuerpo rechace el nuevo pulmón, el paciente debe tomar medicamentos inmunosupresores de por vida.
En las semanas iniciales las dosis son más altas y se van ajustando con análisis de sangre frecuentes para encontrar el punto exacto: proteger el pulmón de un rechazo sin debilitar en exceso las defensas contra infecciones comunes. El lavado de manos, el uso de cubrebocas en lugares concurridos y las vacunas al día se convierten en hábitos protectores fundamentales para el paciente y su entorno familiar.
Vuelta a la vida cotidiana y rehabilitación
La estancia hospitalaria total suele ser de 2 a 3 semanas, tras lo cual inicia el seguimiento ambulatorio en consulta y en el gimnasio de rehabilitación pulmonar.
El objetivo de un trasplante de pulmón no es únicamente prolongar la vida, sino devolver la autonomía: volver a caminar sin depender de un concentrador de oxígeno, disfrutar de paseos familiares y recuperar proyectos personales. El éxito a largo plazo se construye con disciplina en los medicamentos, monitoreo médico estrecho y una red familiar informada y comprometida.

